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¿Qué es el CBD?

Los orígenes del CBD se remontan a 1940 en el departamento de química de la universidad de Illinois en los EEUU de América: Allí, un equipo de investigadores logró aislarlo, si bien no llegó a atisbar los múltiples usos terapéuticos de ésta molécula.  A pesar de que el descubrimiento fue en los años cuarenta, no sería hasta principios de los años 60 en Israel cuando un equipo de científicos, que se dedicaba a investigar las propiedades terapéuticas del cannabis, lo “redescubrió” junto al otro gran cannabinoide del cannabis: el THC (tetrahidrocannabidiol).

Dentro del equipo destacaban el profesor R.Mechoulan, junto a Y.Gaoni, quienes fueron los primeros científicos en aislar y sintetizar el THC y el CBD con vistas a posibles efectos terapéuticos de tales moléculas. El primer cannabinoide que el equipo del  Dr.Mechoulan y el Dr. Gaoni descubrió, aisló y sintetizó fue el THC (Delta 9 tetrahidrocannabinol), poco tiempo después se consiguieron aislar y sintetizar el segundo cannabinoide más presente en la planta de cannabis, el CBD (cannabidiol). La principal diferencia entre THC y CBD es que mientras que el THC es psicoactivo el CBD, en cambio, no lo es; es decir, no altera el estado de conciencia.

A su vez esta diferencia marca también su estatus legal: mientras que el CBD no está fiscalizado por los convenios internacionales en materia de Drogas, el THC está dentro de la lista 1 de sustancias prohibidas (sustancias con potencial de abuso y sin ningún efecto terapéutico) a nivel internacional desde el convenio internacional de 1961 (si bien la primera ley de prohibición contra el cannabis se cifra en el 1937 en EEUU el “Marihuanna Tax Act”, que supuso, de facto, la prohibición del cultivo, transporte y comercio con cualquier derivado del Cannabis Sativa L).

Poco después de encontrar que los cannabinoides se acoplaban a unos receptores moleculares que tenemos distribuidos por todo el organismo (CB1, CB2, 5HT1A etc), éstos científicos se plantearon la pregunta de que no era plausible el que el organismo humano estuviese “diseñado” para unas moléculas exógenas al propio cuerpo… por lo que supusieron que debía existir en el cuerpo humano alguna molécula producida de manera endógena con una estructura bioquímica similar que también pudiera acoplarse, inhibir o activar los receptores cannabinoides (CB1, CB2, 5HT1A etc). Tuvieron que esperar hasta los años 90 para, por fin, comprobar empíricamente que estaban en lo cierto: el cuerpo humano produce unas moléculas muy similares a los cannabinoides provenientes de la planta del cannabis (fitocannabinoides), que recibieron el nombre de endocannabinoides (se les bautizó como “Anandamida” y “2AG”).

Estas moléculas endocannabicas (Anandamida y 2AG), junto con sus receptores moleculares específicos CB1, CB2 y 5HT1A, conforman el Sistema endocannabinoide. De este sistema os ocuparemos de manera más específica más adelante en el siguiente punto. Aunque el CBD (cannabidiol) se descubrió en el ámbito médico desde finales de los 60, no sería hasta principios del nuevo milenio cuando empezaría a conocerse por las masas de consumidores de cannabis, y público en general, la existencia del cannabinoide CBD y sus propiedades medicinales. Aún hoy sigue siendo un cannabinoide desconocido para amplias capas de la población, aunque cada vez más las grandes marcas y un número creciente de usuarios van interesándose y profundizando sobre el CBD y sus muchas posibilidades para diferentes usos medicinales e incluso para usos recreativos.

Preguntas frecuentes sobre el CBD

El Cannabidiol, también llamado CBD, es un cannabinoide. Los cannabinoides son los principios activos de la planta Cannabis Sativa L., es decir, los cannabinoides son, básicamente, los responsables de los efectos lúdicos y terapéuticos de la planta del cannabis. El CBD o Cannabidiol, es uno de los dos cannabinoides más presentes en la planta del cannabis y que presenta múltiples propiedades medicinales. Las más destacables son la neuroprotección, la antiinflamación y la relajación psico-física. Un aspecto clave del CBD es que no es psicoactivo y que reduce los efectos secundarios generados por el THC, como la ansiedad, la taquicardia o la alteración de la conciencia/psicoactividad.

El CBD es un cannabinoide proveniente de la planta Cannabis Sativa L., pero al no ser psicoactivo (no tiene la capacidad de embriagar, alterar el estado de conciencia etc) no sufre una fiscalización tan severa como el otro cannabinoide más presente y estudiado de la planta el THC. El THC, que provoca psicoactivad, sí que está fiscalizado a nivel internacional y en todos los productos derivados del cannabis que contengan este cannabinoide han de tener una concentración de dicho cannabinoide (THC) por debajo necesariamente del 0,2% (con algunas excepciones como Italia 0,6% o Suiza 1,0%).

En el articulo: la legalidad de los productos con CBD de nuestro blog puedes encontrar una explicación pormenorizada el entorno legal del Cannabidiol (CBD).

El cannabis es una substancia natural que actúa de una manera particular en cada uno. Si existen siete mil millones de personas en el planeta, existen siete mil millones de efectos de la planta en interacción con el organismo humano. Con esto queremos decir que, de primeras, no sabemos qué concentración es la más adecuada para una persona. Solemos partir del estándar de la concentración del 1000 mg para la gran mayoría de personas que inician la toma de CBD. Ahora bien, si son niños, o sujetos que suelen ser muy sensibles a nuevas substancias, o sólo quieren empezar muy poco a poco, concentraciones como las del 300 ó 500 mg serán las más adecuadas para ellos.

Para la administración de este cannabinoide hay diferentes vías. La más habitual es la vía sublingual, siendo el formato un aceite (normalmente de cáñamo o de oliva) con extracto de CBD. La forma de toma es muy sencilla, solemos recomendar que se echen las gotas a una cucharita y de esta manera contamos exactamente cuántas gotas caen. De ahí, chupar la cuchara y dirigir el aceite debajo de la lengua. Mantenerlo un minuto y tragar el remanente. A veces queda un regusto a hierba en toda la boca, para algunas personas esto es agradable, para otras no tanto. Si eres de estas últimas, puedes tomar un trozo de pan, bizcocho o similar para quitar este sabor y que le siente mejor al estómago. Esto es algo opcional. Otras opciones es ponerte delante del espejo y contar las gotas que van cayendo. También puede echártelas alguna persona de confianza que cuente las gotas. Esta última opción es en situaciones en las que la persona que va a tomar el aceite esté impedida, recomendamos siempre el fomento de la autonomía, a la vez que sabemos lo valioso e importante que es tener a alguien cerca que pueda hacer esto por nosotros (en situaciones de gente muy mayor, diversidad funcional grave, etc.)

Partiendo de la base de que la dosificación la tiene que decidir el paciente, recomendamos siempre empezar por 1-2 gotas sublinguales y valorar el efecto: ¿Me alivia el dolor, me siento menos ansioso, noto la musculatura más relajada, duermo mejor, se me atenúa el temblor, etc.? La autoobservación es importante cuando comenzamos a tomar el cannabis. He de valorar cómo siento los síntomas por los que estoy tomando el CBD. Si mejoran es señal que vamos encontrando la dosis adecuada. Si no noto nada, hay que ir aumentando las gotas, hasta lograr el efecto deseado. Es importante también valorar qué intensidad tiene este efecto, es decir, en qué grado los síntomas se ven aliviados.

Siguiendo el hilo de la respuesta anterior, es cuando dejo de notar la acción del CBD cuando me correspondería tomar la siguiente dosis. Lo máximo recomendado es cada 4-6 horas si hacemos un uso sublingual. Hay personas que cada 12 horas les va muy bien, incluso algunas lo toman únicamente antes de dormir y con eso es suficiente. También hay situaciones en las que no hace falta tomarlo a diario, a muchos usuarios les gusta tenerlo cerca por si empiezan a sentir ansiedad, o tensión de la musculatura, por ejemplo. Pero en su día a día no lo necesitan como uso rutinario. Asimismo, es aconsejable consumir CBD una vez al día (con cualquier vía de administración), no ya como medicina paliativa, sino como medicina preventiva. El CBD ayuda a retrasar la aparición y a ralentizar el desarrollo de todas las enfermedades neurodegenerativas, dadas sus propiedades neuroprotectoras.

Las ganas y el ánimo es algo muy importante a la hora de hacer cualquier cosa, y la toma del CBD también. Os recordamos que el CBD no tiene ningún tipo de psicoactividad, es como si te bebes una cerveza sin alcohol… ¡no puedes emborracharte!. De todas formas, que no tenga esta propiedad no quiere decir que no vayas a notar nada. El CBD no es una substancia inocua, tiene sus propiedades y acciones en nuestro organismo. Afecta a receptores moleculares que se localizan en el sistema nervioso, muscular, circulatorio, etc. Por lo tanto, sí, puedes empezar a tomarlas ya, y te animamos a que observes qué vas sintiendo. Te recomendamos también, que sea una dosis baja (1 ó 2 gotas), ya que si no notas nada siempre estás a tiempo de aumentar la dosis.

Los efectos adversos en general son leves. Cuando usamos más CBD del que nuestro organismo puede procesar óptimamente, pueden aparecer sensación de cansancio, somnolencia, sequedad de boca, cefaleas y leve mareo.

Lo primero es recordar que estos efectos se pasan en un breve periodo de tiempo. Se podría decir que aproximadamente dura lo que dura también el efecto positivo, unas 4-6 horas como máximo. Son efectos que, de aparecer, lo hacen de una manera leve y llevadera. Si vemos que son muy acentuados, para la siguiente toma es suficiente con la disminución de la dosis que hemos ingerido. Estos efectos desaparecen totalmente si suspendemos la administración de CBD. De todas formas, los expertos aseguran que es un cannabinoide que se tolera bien y resulta seguro, incluso a dosis altas.

El Cannabidiol es óptimo para tomarlo como coadyuvante del tratamiento convencional pautado por el médico especialista. De hecho, siempre recomendamos que se comente con los médicos que le hacen el seguimiento que está tomando el CBD. Lo importante es que la salud y la calidad de vida de la persona mejore, y cuanto más se pueda aportar para ello, mejor. Apostamos por la unión y hacer red, los bandos y las alternativas aisladas ya no sirven. El Cannabidiol actúa sinergicamente con la gran mayoría de los medicamentos, potenciando así la acción analgésica, anticonvulsiva, ansiolítica, hipnótica, antiinflamtoria, etc. Las únicas interacciones registradas son: Ibuprofeno, Aspirina e Indometacina. Si bien la interacción se limita a una reducción de la potencia de los efectos, tanto del CBD como de los medicamentos anteriormente citados.

Hasta la fecha no consta evidencia de contraindicación clara para el CBD.

Existen otras vías como la inhalada, bien sea fumando o por vaporización. Sabiendo lo perjudicial para la salud que es fumar, esta vía inhalada mediante combustión queda desaconsejada, ya que se pueden obtener todos los beneficios de esta vía inhalada, mediante el uso de vaporizadores/cigarros electrónicos, pero sin dañar nuestro organismo como sí lo hace el fumar (combustionar). También está la vía digestiva, la cutánea, la rectal y la vaginal. Hay un apartado específico sobre “vías de administración” donde se explica más detalladamente cada una de ellas y su uso estratégico según para qué situaciones.

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